Y así, ancla esta barca sola, llevada por los vientos del norte. A dónde tu risa leve no disipa la neblina.
Y así, navegó la palabra amor sobre espinas, sobre lágrimas ya secas.
De pronto, llega el sonido de tus párpados al enjuagar una lágrima, dulce, con aroma a nostalgia.
De pronto, tu sueño contempla a mis sueños, como quién pide agua en el decierto, como la negación contempla a la esperanza.
Y así, también llegan tus abrazos con el viento del norte, disipando dudas, borrando distancias.
Quien juzga a los condenados a no engendrar un abrazo? A no humedecer los labios con otros labios?
Diviso llegar tu barca fabricada en mis fantasías, tallada en mis promesas de amor lejano...
Hacia donde irán tus besos cuando no toman la ruta de mi amor?
A quien tu mirada se estrella al no encontrar también mi mirada?
Yo te siento hasta en mis huesos, tú me llevas en las uñas.